Nos ha dejado en silencio, sin ruido, discretamente Jesús Moreno, aún sentimos esa conmoción de la pérdida de nuestro amigo que nos ha dado su despedida.

Amiga Josefina, no estés triste, no sufras por él, se lo ha llevado el PADRE a ese azul del Cielo; seguramente estará en un lugar privilegiado, además de estar siempre en nuestro pensamiento y en nuestro corazón.

Como persona, lo mejor que definía a Jesús -según yo creo- era su nobleza, su humanidad, su alma limpia, que reflejaba en sus ojos y, sobre todo esa sonrisa que te regalaba al pronunciar su nombre.

A lo largo de su vida ha estado rodeado de amigos que le han mostrado su afecto y apoyo, y especialmente el cariño del gran amor de su vida -Josefina- esposa fiel, ejemplo de fortaleza, dedicación y esmero, que a pesar de sus dificultades siempre irradia alegría.

Las personas que hemos compartido bastantes momentos de sus vidas no podemos, ni queremos olvidar la gran lección que estando juntos nos han dado: de aceptación, valentía, dedicación a los demás, algo que ha sido su seña de identidad y que ha dado sentido a sus vidas.

Las palabras se quedan cortas recordando a Jesús, sólo mirarlo te transmitía paz, serenidad, ilusión y esperanza en un mundo mejor, que sólo puede reflejar una persona de esa gran calidad humana.

Jesús, espera allá arriba a tu alma gemela -Josefina- mientras tanto cuidaremos de ella, pues todo se merece esa PERSONA con mayúsculas, irrepetible, increíble, maravillosa y buena.

Adiós, amigo, tu recuerdo vivirá en nosotros.

Descansa en paz.

Isolina Martínez